VeriFactu y el datáfono: ¿tengo que cambiarlo?

¿Tienes que cambiar el datáfono por VeriFactu? Casi seguro que no. Es una de las confusiones más repetidas y conviene despejarla ya: VeriFactu regula el software de facturación, es decir, el programa que emite tus tickets y facturas. El datáfono se limita a cobrar. Cobrar y facturar son dos cosas distintas, y la ley solo entra en la segunda. Vamos a explicarlo bien, porque de aquí salen muchas ventas mal planteadas.

Primero, aclaremos qué es cada cosa

En España llamamos «TPV» a dos aparatos distintos, y ahí empieza el lío:

VeriFactu se dirige al segundo. Cuando la norma habla de «sistemas informáticos de facturación», se refiere al programa que crea el comprobante, no al terminal que cobra la tarjeta.

Entonces, ¿el datáfono está sujeto a VeriFactu?

Por sí solo, no. Un datáfono no emite facturas: autoriza un pago con tarjeta y punto. No genera el número de factura, ni la base imponible, ni el desglose de IVA, ni el QR fiscal. Todo eso lo hace tu programa de caja. Por eso no existe un «datáfono VeriFactu» como tal: lo que tiene que estar certificado es el software que factura.

Y si mi datáfono está «integrado» con el TPV?

Muy habitual en comercio y hostelería: el TPV envía el importe al datáfono para no teclearlo a mano, y el datáfono devuelve «pago aceptado». Aun así, quien factura sigue siendo el TPV. La integración solo evita errores al cobrar; no convierte al datáfono en un sistema de facturación. Lo que tiene que cumplir VeriFactu es tu software, no el terminal de pago.

El único caso en el que sí importa: los TPV «todo en uno»

Hoy se venden aparatos tipo móvil o tablet Android que a la vez cobran con tarjeta y llevan una app de caja que emite el ticket. Aquí el matiz es importante: lo que tiene que cumplir VeriFactu no es la parte de pago del cacharro, sino la app de facturación que corre dentro. Si ese dispositivo emite tus tickets, asegúrate de que el programa que factura está certificado. No es «el datáfono»: es el software que lleva encima.

Resumen visual: qué cumple y qué no

Elemento ¿Factura? ¿Sujeto a VeriFactu?
Datáfono suelto (standalone) No, solo cobra No
Datáfono integrado con el TPV No, solo cobra No (pero el TPV sí)
Software o TPV de gestión
SmartPOS que cobra y factura Sí, con su app de caja Sí (la app de facturación)

Entonces, ¿en qué me tengo que fijar de verdad?

En tu software de facturación. Pregúntale a tu proveedor si tu programa de caja está certificado para VeriFactu, que genere el QR y la leyenda en el ticket, y que impida borrar ventas. Eso es lo que te puede sancionar la Agencia Tributaria, no la marca de tu datáfono. Si quieres el detalle de qué exige la norma, lo tienes en la sede electrónica de la Agencia Tributaria.

Aprovecha para elegir bien el datáfono (por otras razones)

Que VeriFactu no te obligue a cambiar el datáfono no significa que el tuyo sea el mejor. Las comisiones por operación, el alquiler del terminal y la integración con tu caja sí afectan a tu bolsillo cada mes. Si te lo estás replanteando, te ayudamos a decidir en cómo escoger el datáfono.

Lo que sí tienes que hacer

  1. Olvídate del datáfono como problema fiscal: no lo es.
  2. Comprueba tu software de caja y que esté certificado para VeriFactu.
  3. Activa la adaptación si no lo está: con la adaptación a VeriFactu dejas tu facturación conforme sin tocar el terminal de pago.

Y si quieres entender el marco completo por sector, mira VeriFactu para comercio o VeriFactu en hostelería. Si operas en el País Vasco, tu sistema es TicketBAI y no VeriFactu: lo comparamos en VeriFactu vs TicketBAI.

¿Por qué se ha extendido tanto esta confusión?

Por dos motivos. El primero, lingüístico: en España llamamos «TPV» tanto al datáfono como al software de caja, así que cuando alguien oye «tu TPV tiene que cumplir VeriFactu» piensa en el cacharro de cobrar. El segundo, comercial: a algunos vendedores les interesa que creas que necesitas un terminal nuevo. Con la norma en la mano, lo que necesitas es un software de facturación conforme, no cambiar de datáfono.

Cómo saber si tu software de caja cumple (checklist)

Coge un ticket reciente de tu negocio y comprueba:

Si respondes que sí a todo, vas bien. Si algo falla, ahí tienes el trabajo pendiente, y no está en el datáfono.

¿Y Bizum o el pago con el móvil?

Lo mismo: cobrar por Bizum, con el móvil o con el reloj es un medio de pago, no una factura. Aceptar nuevos métodos de cobro no cambia tu obligación con VeriFactu; lo que cuenta sigue siendo que el ticket lo emita un software conforme.

Preguntas frecuentes

¿Existe un «datáfono homologado VeriFactu»?

Como tal, no. Lo que se certifica es el software de facturación. Desconfía de quien te venda un terminal «obligatorio por VeriFactu».

Mi datáfono imprime un recibo, ¿eso es la factura?

No. El recibo del datáfono acredita el pago con tarjeta, pero no es la factura ni el ticket fiscal. Ese lo emite tu TPV.

Si cambio de banco o de datáfono, ¿pierdo el cumplimiento?

No. Tu cumplimiento depende del software de facturación, no del proveedor de cobro. Puedes negociar comisiones o cambiar de datáfono cuando quieras sin afectar a VeriFactu.

¿Y si uso un «TPV Android» que lo hace todo?

Entonces sí importa, pero por el software que factura, no por la parte de pago. Asegúrate de que la app de caja de ese dispositivo está certificada.

Un ejemplo para verlo claro

Piénsalo así: en tu negocio conviven dos aparatos que hacen cosas distintas. El datáfono es como la caja que guarda el dinero —mueve el cobro—, y el software de facturación es como el libro donde apuntas cada venta —deja constancia—. VeriFactu inspecciona el libro, no la caja del dinero. Por eso, cuando un comercial te diga que «necesitas un datáfono nuevo por VeriFactu», la respuesta correcta es preguntar por el software: ¿está certificado?, ¿genera el QR?, ¿impide borrar ventas? Si el programa cumple, tu datáfono actual puede seguir cobrando tranquilamente. Y si algún día cambias de terminal para pagar menos comisiones, tu cumplimiento con Hacienda no se mueve un milímetro.

En resumen

El datáfono cobra; tu TPV factura. VeriFactu va con el software de facturación, así que en la inmensa mayoría de casos no tienes que cambiar el terminal de pago. Lo importante es que tu programa de caja esté certificado y emita el QR. Deja de preocuparte por el cacharro equivocado.

Pon el foco donde toca. Deja tu facturación en regla con la adaptación a VeriFactu de GOTPV y comprueba en un minuto que tu TPV cumple la ley antifraude, sin cambiar tu datáfono ni tu forma de cobrar.