Cómo elegir el TPV para tu peluquería (2026)

Un TPV para peluquería no es una simple caja registradora: es la agenda, la ficha de cada cliente, el control de la caja y, desde 2026, la pieza que te hace cumplir con la ley antifraude. Elegir bien significa fijarte en siete cosas concretas y hacer las preguntas correctas antes de firmar. Aquí las tienes, ordenadas por lo que de verdad te va a doler si te equivocas.

Por qué una peluquería no funciona con cualquier TPV

La mayoría de los TPV genéricos están pensados para vender productos: escanear, cobrar y a otra cosa. Una peluquería o un centro de estética vende tiempo y servicios reservados con cita, atendidos por varios profesionales, con clientas que vuelven cada cinco o seis semanas. Eso cambia por completo lo que necesitas.

Si el programa no gestiona la agenda, tendrás el TPV en la caja y la libreta de citas al lado. Si no guarda la ficha del cliente, perderás la fórmula de color de la última vez. Y si no reparte comisiones por profesional, cada fin de mes será una hoja de Excel a mano. Por eso conviene partir de un programa de TPV pensado para peluquerías y no adaptar a la fuerza uno de tienda.

Los 7 criterios para elegir tu TPV de peluquería

1. Agenda de citas integrada

Es el corazón del negocio. Busca una agenda por profesional, con reserva online para que la clienta pida hora desde el móvil a cualquier hora, y con recordatorios automáticos para reducir los plantones. Que cada cita muestre la duración real del servicio evita solapes y tiempos muertos. Lo desarrollamos a fondo en nuestra guía sobre la agenda de citas online para peluquería.

2. Ficha de cliente completa

Historial de servicios, fórmulas de tinte, alergias, productos comprados y notas. Una buena ficha sube el ticket medio porque sabes qué recomendar y hace que cualquier profesional del equipo atienda como si conociera a esa clienta de siempre. Mira qué datos merece la pena guardar en la ficha de cliente.

3. Caja y cobros claros

Cierre de caja diario, arqueo, cobros mixtos (efectivo más tarjeta), bonos y vales. Que el datafono hable con el TPV te ahorra teclear importes dos veces y evita descuadres al final del día.

4. Gestión de personal y comisiones

Si tienes equipo, necesitas repartir servicios por profesional y calcular comisiones sin pelearte con una hoja de cálculo. Sumar el control horario con fichaje te da además las horas reales de cada persona y evita el reparto «a ojo» de fin de mes.

5. Control de stock de producto

Champús, tintes, mascarillas y cosmética de venta. Un TPV que descuenta el stock a medida que vendes te avisa cuando toca reponer y te dice qué producto deja margen. La venta de producto es un ingreso extra que muchos salones dejan escapar por no controlarlo.

6. Adaptación a VeriFactu

VeriFactu es la nueva obligación antifraude de la Agencia Tributaria. Tu software tiene que emitir registros de factura inalterables y encadenados. No es opcional: asegúrate de que el TPV ya está adaptado antes de firmar nada. Lo explicamos para el sector en VeriFactu en peluquerías y estética.

7. Movilidad y facilidad de uso

Que funcione en tablet para tomar la cita desde el tocador, que se aprenda en una tarde y que tenga soporte en español cuando algo falla un sábado a tope. La sencillez no es un lujo: es lo que hace que tu equipo lo use de verdad en lugar de volver a la libreta.

Adapta la elección a tu tipo de salón

No todos los negocios de belleza necesitan lo mismo. Este cuadro te ayuda a priorizar según el tuyo:

Tipo de negocio Lo que más te importa
Salón pequeño (1-2 sillones) Agenda sencilla, ficha, caja y VeriFactu. Sin florituras.
Peluquería con equipo Agenda por profesional, comisiones y control horario.
Centro de estética Bonos de sesiones, gestión de cabinas y consentimientos.
Barbería Reserva online rápida, cobro ágil y fidelización.

Si aún dudas entre modalidades del sector, la página de soluciones para belleza y estética te da una visión rápida de lo que cubre cada una.

Errores comunes al elegir (y cómo evitarlos)

¿Software instalado o en la nube?

La tendencia es la nube: entras desde cualquier dispositivo, las copias de seguridad son automáticas y las actualizaciones legales (como VeriFactu) llegan solas. La versión instalada te da independencia si tu conexión falla mucho. Muchas soluciones, como la nuestra, combinan lo mejor de ambos mundos: trabajas en local pero con tus datos sincronizados y a salvo. Pregunta siempre dónde se guardan tus datos y con qué frecuencia se hace copia.

10 preguntas para hacerle al comercial antes de firmar

  1. ¿La reserva online va incluida o es un módulo aparte?
  2. ¿El sistema ya está adaptado a VeriFactu sin coste extra?
  3. ¿Puedo gestionar la agenda por profesional y calcular comisiones?
  4. ¿Envía recordatorios de cita automáticos por SMS o WhatsApp?
  5. ¿Funciona en tablet y en el ordenador que ya tengo?
  6. ¿Qué pasa con mis datos si un día me voy a otro proveedor?
  7. ¿Me migráis la cartera de clientes actual?
  8. ¿Cómo y en qué horario es el soporte técnico?
  9. ¿Hay permanencia o puedo darme de baja cuando quiera?
  10. ¿Puedo probarlo con mis propios datos antes de pagar?

Las respuestas a estas diez preguntas te dicen más que cualquier folleto.

Cómo probarlo antes de decidir

El último criterio es el más práctico: prueba el programa con tus datos reales una semana. Carga cinco servicios, crea tres fichas, haz un cierre de caja y simula una cita con recordatorio. Si en siete días tu equipo lo maneja sin llamarte cada dos por tres, has acertado. Puedes empezar con una licencia de prueba gratuita sin tarjeta.

Preguntas frecuentes

¿Vale un TPV de tienda para mi peluquería?

Puede servir para cobrar, pero te faltarán la agenda, las fichas técnicas y las comisiones. Acabarás con dos sistemas en paralelo. Es mejor un software pensado para el sector.

¿Necesito internet para que funcione?

Depende del modelo. Los sistemas en nube sí; los híbridos siguen funcionando en local aunque se caiga la conexión y sincronizan al volver. Pregúntalo si en tu zona la conexión es inestable.

¿Cuánto tarda mi equipo en aprenderlo?

Un buen programa se aprende en una tarde. Pide una demo con tus servicios reales y observa cuántos clics cuesta cobrar y reservar: eso te dirá si es sencillo de verdad.

En resumen

Elegir el TPV de tu peluquería se reduce a comprobar que hace bien lo esencial (agenda, ficha, caja), que reparte comisiones, controla el stock, cumple VeriFactu y se usa sin dolores de cabeza. Con esos siete criterios y las diez preguntas en la mano, la decisión deja de ser una apuesta.

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